Now Playing Tracks

Saber que andas por ahí chiquita, comiéndote el mundo con esos ojos que ya han visto demasiado. Que no discutes con los pájaros porque sabes que siempre tienen la razón (hasta los buitres). Y que tus piernas largas dibujan signos de pregunta que la vida se niega a responder. Que duermes poco para no perderte nada, y sospechas que todo ocurre en el instante en que descansas. Que no les robas las monedas a los ciegos de amor, ni les compras cupones de la ONCE, para no ganar con trampa. Que has llorado lo justo y la injusticia. Que te abres como se abre la mañana, cuando el día merece la alegría. Que eres tímidamente temeraria, escandalosamente discreta, coherente hasta la contradicción, cometa subterráneo, volcán hecho de nubes, sangre que enciende fuegos en lugar de apagarlos.
Saber que andas por ahí chiquita, y que en algún parpadeo me tocas, o te tocas, sin analizar el precio de los besos, ni la cotización bursátil del deseo. Que haces que el día siga teniendo el tacto de tus noches, y por lo tanto, me río en la cara de los calendarios, mientras las sábanas bailan,
cuando no las veo, un tango feliz de bienvenida.
Y yo, bicéfalo al pensarte, sonrío a nadie, o sea a ti, que llegas, y te traes con esos ojos que ya han visto demasiado, y por suerte, no se cansan todavía de mirarme.
Carlos Salem (via mellamolle)
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